miércoles, 2 de septiembre de 2026

¿PORQUE SE CELEBRA A LA VIRGEN DOLOROSA?


El mes de Septiembre, el centro de la Liturgia es la Virgen Dolorosa y la Exaltación de la Santa Cruz, y la Iglesia no los considera solo por mera admiración del valor y la capacidad heroica de Nuestro Señor, o de la Santísima Virgen, sino como ejemplo para la vida de aquel que se llama a si mismo -cristiano católico-.

¿Cómo podríamos permanecer indiferentes ante los sufrimientos del Señor y de la Santísima Virgen? Y sin embargo muchos de nosotros pasamos de largo ante la Cruz del Señor, o ante la imagen de Nuestra Señora de los Dolores.

Hoy queremos detenernos a reflexionar en estas figuras: La Virgen Dolorosa y el Sufrimiento, que está representado por la Cruz de nuestro Señor Jesucristo.

Para dirigirnos a la Santísima Virgen María, los católicos utilizamos distintos nombres, a los que también llamamos advocaciones. Algunas de las principales son:

  • Nuestra Señora de Guadalupe: Patrona de México y de las Américas. Sus apariciones ocurrieron frente a San Juan Diego en 1531.
  • Nuestra Señora de Lourdes: Patrona de los enfermos. Se relaciona con las apariciones de la Virgen en Lourdes, Francia, en 1858.
  • Nuestra Señora del Rosario: Asociada con la oración del Rosario. Su celebración se relaciona con la victoria en la batalla de Lepanto en 1571.
  • Inmaculada Concepción: Proclama que María fue concebida sin pecado original. Es celebrada el 8 de diciembre.
  • Nuestra Señora de Fátima: Patrona de Portugal. Relacionada con las apariciones en 1917 a tres niños pastores en Fátima.
  • Nuestra Señora del Carmen: Patrona de los Religiosos y Religiosas de la Orden del Carmelo. Se celebra el 16 de julio y se la representa con el escapulario.
  • Nuestra Señora de la Merced: Patrona de los cautivos y libertadores. Su festividad es el 24 de septiembre.
  • Nuestra Señora de la Salud: Invocada para las sanaciones físicas y espirituales.
 
Cada advocación de la Virgen María refleja diferentes aspectos de su intercesión y cuidado hacia la humanidad.
 
Pero en esta ocasión queremos referirnos especialmente a Nuestra Señora de los Dolores, también llamada La Virgen Dolorosa.
 
María es llamada La Virgen Dolorosa por varias razones que reflejan su sufrimiento y su papel en la pasión de su Hijo:
 
Como la Profecía de Simeón: En Lucas 2, 34-35, Simeón le dice a María: “Una espada traspasará tu alma”, lo que anticipa el dolor que experimentará al ver el sufrimiento de Jesús.
 
También por su sufrimiento al pie de la cruz: María estuvo presente durante la crucifixión de Jesús (Jn 19, 25-27). Su dolor y sufrimiento al pie de la cruz son centrales en la devoción a la Virgen Dolorosa.
 
Ella representa para nosotros los cristianos católicos el ejemplo de cómo vivir el sufrimiento: La devoción a La Virgen Dolorosa nos recuerda que el sufrimiento tiene un lugar en la vida de fe. María comparte en el sufrimiento de su Hijo, lo cual le confiere un papel único en la redención.
 
La Santísima Virgen María nos muestra como asumir los sufrimientos que Dios permita para nuestra vida, es un Modelo de aceptación: A pesar de su dolor, María acepta y confía en la voluntad de Dios, mostrando una fe inquebrantable, que no cuestiona, no se queja, no contradice la Voluntad de Dios, ni tampoco hace lo posible por evitarla.
 
La devoción a La Virgen Dolorosa nos invita a reflexionar sobre el sufrimiento y su papel redentor en el camino hacia la salvación.
 
Principalmente, el sufrimiento vivido en Gracia, produce en nosotros una unión, una Identificación con Cristo quien ofreció su propia Vida para que nosotros pudiéramos alcanzar la Salvación.
 
Isaías 53, 3-6.
“…Era un hombre lleno de dolor, acostumbrado al sufrimiento. Como a alguien que no merece ser visto, lo despreciamos, no lo tuvimos en cuenta. Y sin embargo él estaba cargado con nuestros sufrimientos, estaba soportando nuestros propios dolores. Nosotros pensamos que Dios lo había herido, que lo había castigado y humillado. Pero fue traspasado a causa de nuestra rebeldía, fue atormentado a causa de nuestras maldades; el castigo que sufrió nos trajo la paz, por sus heridas alcanzamos la salud. Todos nosotros nos perdimos como ovejas, siguiendo cada uno su propio camino, pero el Señor cargó sobre él la maldad de todos nosotros”.
 
El aceptar dócilmente las penas, trabajos y sufrimientos que a cada uno se nos presentan en la vida, nos ofrece la posibilidad de un crecimiento en la fe y en el conocimiento de Dios: 
A menudo, los momentos de prueba conducen a una mayor dependencia de Dios y a un entendimiento más profundo de Su voluntad
 
Romanos 5, 3-6
“…Nos gloriamos también en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación obra paciencia;  la paciencia, prueba; la prueba, esperanza;  y la esperanza no engaña, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones mediante el Espíritu Santo que nos ha sido dado. Porque cuando todavía éramos débiles, Cristo, al tiempo debido, murió por los impíos”.
 
Sufrimiento como participación en la redención:
Principalmente, el valor del sufrimiento para los cristianos católicos, es que nuestros dolores, enfermedades, cansancios y cualquier padecimiento, pueden tener valor redentor, si los unimos a los sufrimientos  de Cristo, pues por su Gracia, podemos así participar en la Obra de Redención.
 
Colosenses 1, 24.
“Ahora me alegro de mis padecimientos por vosotros, y suplo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo por su cuerpo, que es la Iglesia”.
 
Esperanza en medio del sufrimiento:
En medio de dolores y sufrimientos, los católicos podemos tener la certeza de la asistencia Divina, es decir, Dios que ha permitido en mi vida el sufrimiento, no solo no me abandonará en medio de mis padecimientos, sino que me dará las fuerzas necesarias para soportarlo, y más aún, El mismo estará conmigo, sosteniéndome, padeciendo mis dolores, llorando con mis lágrimas, porque Dios está cerca de sus creaturas y a quien le abre el corazón, Dios habita en él.

El conocimiento de Cristo y su resurrección nos da esperanza, incluso en el sufrimiento. Sabemos que la muerte no tiene la última palabra y que somos llamados a la vida eterna
 
2 Corintios 4, 16-18.
“Por tanto no nos acobardamos: si nuestro exterior se va deshaciendo, nuestro interior se va renovando día a día. A nosotros, que tenemos la mira puesta en lo invisible, no en lo visible, la tribulación presente, liviana, nos produce una carga incalculable de gloria perpetua”
 
Testimonio ante el mundo:
“El sufrimiento vivido con fe puede servir de testimonio a otros sobre la esperanza y la paz que Cristo ofrece, mostrando que en medio de las pruebas, la fe se fortalece y se iluminan el camino, y no ponemos nuestros ojos en las cosas visibles, sino en las invisibles; pues las visibles son temporales; las invisibles, eternas."
 
No significa que Dios nos pida infringir sufrimiento sobre nosotros mismos, ni siquiera es importante que lo busquemos,  bastaría solamente con tolerar, sin quejarme, de aquellos sufrimientos que brotan de mis propias limitaciones o de los que se producen por la convivencia con el prójimo, eso es ya  muy agradable a Dios y me ayuda a ejercitarme en el cumplimiento de la Divina Voluntad.
 
Por eso hoy rogamos al Señor que nos conceda un conocimiento profundo del dolor (Filipenses 3, 10-11) “…Y conocerle a él, el poder de su resurrección y la comunión en sus padecimientos hasta hacerme semejante a él en su muerte, tratando de llegar a la resurrección de entre los muertos”.
 
Y Que la Santísima Virgen Dolorosa interceda para que podamos unirnos a los sufrimientos de Su Divino Hijo y a los suyos, no solo como un ejercicio de autodominio, sino más aún, como una negación de nosotros mismos para Gloria de Dios y para el bien de las almas.

SSMR Hna. Elvia Marina Morales Flores


viernes, 21 de agosto de 2026

EL INMACULADO CORAZÓN DE MARIA Y YO


Desde hace casi cuatrocientos años, en la Iglesia se celebra al Inmaculado Corazón de María el mes de Agosto, incluso antes de las revelaciones del Sagrado Corazón de Jesús hechas a Santa Margarita María de Alacoque, o incluso antes de las apariciones de la Virgen de Fátima donde Ella misma pide al mundo que repare por las heridas a su Inmaculado Corazón provocadas por los pecados cometidos contra Su Divino Hijo.
  

Podríamos pensar que estas son de las bellas historias que contaban hace tiempo las madres o las abuelas, pero que nada tienen que ver contigo y conmigo hoy. Veamos porque esto no es así.

El día 15 de Agosto nos alegramos con la Fiesta de la Asunción de la Santísima Virgen María, que es la concretización de La Obra Redentora de Nuestro Señor Jesucristo, no una ilusión, no un mito, como algunos dicen, sino una realidad, donde Ella, habiendo recibido de Dios la creación, respondió a su llamada y permaneció durante toda su vida en presencia de Dios, actuando siempre según Su Voluntad y alcanzando así, por la Gracia recibida de Dios, la perfección en esta tierra, y por tanto mereció, al final de su vida, gozar de la presencia de Dios en el cielo, en cuerpo y alma, pues ella jamás estuvo sometida al demonio por el pecado, incluso fue librada por Dios del pecado original con el que nacemos el resto de los seres humanos.                           
Y, ya que en la antigua liturgia, las fiestas grandes duraban 8 días (una "octava"). Por eso, colocar la fiesta de la Coronación de la Santísima Virgen el 22 de Agosto cerraba con broche de oro los festejos de su glorificación celestial (Santa María Reina).

En el año 1969, tras una reforma en el calendario de la Iglesia (el Calendario Romano), se decidió cambiar la fiesta litúrgica oficial a los meses de mayo o junio (el sábado siguiente al Sagrado Corazón de Jesús) para que ambos Corazones estuvieran unidos. Sin embargo, la tradición popular arraigó tanto que agosto se quedó para siempre como el mes del Inmaculado Corazón.

Pero ¿Por qué hablar del Inmaculado Corazón de la Santísima Virgen María?
Una respuesta corta podría ser: Porque estaríamos hablando del Corazón de la Llena de Gracia. Y ella lo es, no solo para ella misma, sino también para enriquecernos con su intercesión.


Dios no envió a sus ángeles hacia muchas creaturas para proclamarles como llenas de Gracia, no hizo eso, sino solo con la Santísima Virgen María.

Por tanto, desde el punto de vista teológico, la Iglesia no adora al corazón de María como si fuera Dios, sino que lo venera como el símbolo más puro de su amor humano y divino.

La Sagrada Escritura nos dice:
  • En el Evangelio de San Lucas: "María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón" (Lucas 2,19) y "Su madre guardaba todas estas cosas en su corazón" (Lucas 2,51).
Por lo tanto, Teológicamente, su corazón es el "sagrario" donde se guardaron los misterios de la salvación.

En el Misterio de la Asunción podemos ver que su corazón físico también fue glorificado, es decir, elevado hacia la Gloria. Por ello, dedicarle el mes completo en Agosto, subraya que el amor de María no se quedó en el pasado, sino que sigue vivo y latiendo por la humanidad desde el cielo.

San Juan Eudes explicaba que el Corazón de María es la fuente y el principio de todas las virtudes que la adornan. Es el modelo perfecto de cómo un ser humano debe unirse a la voluntad de Dios (su famoso "Sí" en la Anunciación).

Entonces podemos decir que esta celebración nació y se mantiene, porque agosto celebra la victoria de María en el cielo, recordándonos que su amor maternal permanece intacto y nos guía directamente hacia Jesucristo, y que Él, habiendo vencido a la muerte, nos ha abierto las posibilidades de subir al Cielo, donde Él está.

Con todo y estos datos, con las razones bíblicas y teológicas, podríamos pensar que estas son solo devociones que pueden seguirse o no.

La misma Santísima Virgen, en Fátima, durante la Segunda Guerra Mundial, por medio de los mensajes que comunicó en sus apariciones, pidió la devoción a su Inmaculado Corazón.

Y esto, no para agregar al católico más deberes, no con el fin de sumar más  mandamientos, sino como auxilios especiales que Dios pone al alcance de la humanidad, en medio de la actual situación del mundo:
  • La normalización del pecado,
  • La indiferencia hacia Dios,
  • El olvido de los valores humanos fundamentales, etc.
Incluso contemplando también la realidad de nuestra Santa Madre la Iglesia Católica:

Donde los católicos nos hemos vuelto blandengues, cobardes, apáticos, pusilánimes e ignorantes.

Nada de esto pasa desapercibido a los ojos de Dios, y, precisamente por estas razones, entre otras, Dios ha permitido a la Santísima Virgen que se haga presente en medio de nosotros por sus apariciones.

Pero, insisto, esto no es solo algo que debemos contemplar admirados, sino algo de lo que PODEMOS PARTICIPAR ACTIVAMENTE.

Podríamos preguntarnos ¿Qué puedo hacer yo frente a esto?

Y quizás muchos piensen que no es posible hacer nada, que cada uno somos demasiado débiles, pequeños e insignificantes frente a estas realidades del mundo y de la Iglesia, pero es un hecho que SI PODEMOS Y DEBEMOS HACER ALGO.

Y no estoy hablando de grandes revoluciones, de manifestaciones públicas, o de reclamos o exigencias a las autoridades. Cuando esto sea necesario, según lo reclame nuestra realidad, esto tendrá que hacerse, pero en lo cotidiano, tu y yo podemos actuar concreta y constantemente para oponernos a los ambientes contrarios a Dios. Tu vida y la mía pueden ser una expresión de amor a Dios frente a un mundo que lo odia, pueden Hacerlo presente, en un mundo que es indiferente a Él. Mi pequeño, débil y pobre amor puede darle consuelo al Inmaculado Corazón de María que sufre por tantas ofensas que a diario se hacen a su Divino Hijo.

Yo, viviendo en Gracia, procurando no solo no ofender a Dios, sino también trabajar para Su Gloria haciéndolo presente en medio del mundo, por débil y pequeño que sea frente a las realidades tan adversas y tan aplastantes, algo puedo hacer, desde mi entorno, desde mi “pequeña parcela” para que en ella Reine Cristo y la Santísima Virgen.

Y ese solo acto hará que una persona menos se deje llevar por el mundo y sus criterios, para unirse a Cristo y llevarlo a los demás.

Recordando que si quiero realizar esta empresa, no voy solo, me acompaña la Gracia de Dios, la intercesión de la Santísima Virgen, los ángeles y los santos, y con todos ellos puedo vencer y reclamar para Cristo el dominio de este mundo que se ha rendido frente a satanás y sus aliados
El Inmaculado Corazón de la Santísima Virgen necesita quien le ofrezca desagravios por sus propios pecados y por los pecados del mundo entero.

Ella, a cambio, no solo permanecerá con nosotros, para que podamos superar toda prueba y tentación, sino que nos introducirá a su Inmaculado Corazón para que aprendamos a amar a Dios y para que seamos semejantes a Él en esta vida y podamos después unirnos a Él en el Cielo.

SSMR Hna. Elvia Marina Morales Flores

miércoles, 29 de julio de 2026

HABLANDO DE MARÍA

Hablar de la Santísima Virgen María es un grandísimo gozo, es un deleite para el cristiano católico, porque al contemplar tanta belleza, tanta virtud junta, tan perfecta respuesta de una criatura a Tu Voluntad. Y verte a TI, mi Dios, actuando en ella. Colmándola de tu Gracia desde antes de su nacimiento, desde que fue engendrada.

Y después, ver como colocabas en ella, gracia sobre gracia, ver como la preparabas para que fuera su vientre tu habitación, ver como habitaste primero en su corazón, y luego en su vientre, quedar nuestra mente confundida de ver ¡Cómo una criatura pudo contener a Su Creador!.

Y tú lo hiciste, Señor en María, en la Santísima Virgen María, Madre tuya y por gracia, también Madre Nuestra.

¿Cómo no sentir el corazón inflamado de gozo al contemplarla a Ella? Al ver cómo ella iba guardando tus palabras y atesorándolas en su corazón, ver como Tu Gracia la sostuvo aún con su corazón traspasado al verte a Ti Crucificado.

¿Cómo pudo mantenerse firme? ¿Cómo tuvo la capacidad de recibir en sus brazos Tu Cuerpo inerte?

¡Cuán grande era su corazón y cuánto dolor cupo en él, en tu pasión y muerte!


Pero tú, mi Señor, quisiste también mostrarnos la fuerza que el Espíritu Santo había. Comunicado a su Santísima esposa. Al permanecer ella presente en medio del Colegio Apostólico, ver como los Evangelios nos narran una visión de los apóstoles como niños asustados y temerosos, reunidos al derredor de María, y ver como ellos, tal como un niño corre a refugiarse en el regazo de su madre, así lo hicieron ellos al derredor de María.

Y la Santísima Virgen no solo les dio consuelo, también les dio testimonio de fortaleza y de esperanza. Se mantuvo fiel, y por su testimonio, también contribuyó a que los apóstoles se mantuvieran firmes en oración hasta recibir el Espíritu Santo.

Y en adelante, ellos fueron ya valientes y salieron a anunciar a Aquel a quien, por miedo, no pudieron acompañar en su Pasión y Muerte.

Después siguieron congregándose alrededor de María, Incluso cuando su Ministerio Apostólico no rendía frutos, cuando el desánimo los hacía desfallecer -como a Santiago- queriendo abandonar su labor, ella los consoló, ella los animó. Y fue de esta manera como llegó a nosotros la Buena Nueva: por la predicación de los apóstoles animados por María.

Y para coronar su vida como premio, por sus méritos y por su perseverancia, la elevaste Señor en cuerpo y alma.

No sólo con su vida María nos mostró el camino, sino también con su muerte, nos enseña que, perseverando unidos a tu amor, señor, alcanzaremos la resurrección.

¿Cómo no aferrarnos a los pies de tan Santísima criatura a la que tú elevaste Hasta tu altura? ¿Cómo no buscar ser fieles devotos de tan Santísima Madre?

Si por la acción del Espíritu Santo, ella engendró a Dios en la Encarnación, si por ella vino Dios al encuentro de la humanidad. ¿Cómo dejar de pensar, con la enseñanza de la Iglesia de todos los siglos, que no podemos llegar a Dios sin María? No porque Dios no pueda acercarse al hombre, sino porque Dios QUISO llegar por María y quiere llegar a cada uno por María.
Si ella en Guadalupe, nos ofrece cobijarnos con su manto, mantenernos en Su regazo, en Fátima nos abre su Inmaculado Corazón para que habitemos en él, y en la Asunción nos muestra el camino que recorreremos, si permanecemos fieles a la Voluntad de Dios, fieles a nuestro llamado a la eternidad.

No fuimos hechos para permanecer en esta tierra, este nuestro débil cuerpo se deteriora, se enferma, se cansa. En cambio nuestra alma quiere volar libre, quiere volver hacia Dios de cuyas manos salió.


Ojalá no desechemos las Gracias que a través de María Dios ha dado y sigue dando a todo aquel que quiere ser, vivir y dar testimonio en el mundo como Hijo de Dios.

Que El Poderoso que ha hecho obras grandes en su creatura: María, pueda, por la disposición de nuestros corazones, actuar también en nosotros.


SSMR Hna. Elvia Marina Morales Flores

jueves, 23 de julio de 2026

LA ESCUELA DE LA CONFIANZA

Santa Margarita María de Alacoque hizo popular para la Iglesia la expresión “Jesús, en ti confío”, y la razón es que El Sagrado Corazón de Jesús, Nuestro Señor, quiere que le digamos “En ti Confío”.

Pero ¿Qué es confiar? ¿Es depender? ¿Es acaso abandonarse?

Y, si es abandono ¿En qué consiste? Acaso será concedernos a nosotros mismos el permiso para cometer toda clase de males, de pecados, como quien va cuesta abajo en su rodada cayendo de pecado en pecado, de una maldad a otra ¿Será eso el abandono? O más bien será poner mi voluntad en la Voluntad Divina, sabiendo que Él no falla, sabiendo que nos ama y que Él conoce lo que es mejor para nosotros, y siempre actuará para nuestro bien.

-Es allí donde podríamos aprender el abandono- pero nosotros los seres humanos, y, también aquellos que nos decimos cristianos católicos, no solo damos señales claras de no saber confiar, de no saber abandonarnos en las poderosas manos de Dios, sino que muchas veces hablamos -que triste decirlo- con palabras vacías, repetimos oraciones, o incluso textos bíblicos, o frases de santos, pero las hemos vaciado de contenido, y, al vaciar las palabras, terminamos vaciando nuestra vida, incluida en ella nuestro culto a Dios, vaciamos de sentido la Liturgia, la Predicación, los Sacramentos, el Magisterio, la Fe misma… y terminamos viviendo en ese vacío y luego nos extrañamos de que nos cueste tanto cumplir los mandamientos, de que nos cueste cumplir con los preceptos de la Iglesia, con las prácticas de la vida cristiana.

¿Cómo podría pensar que mis acciones de servicio en cualquier apostolado me lleven a Dios, me unan a Él, o siquiera lleguen a ser verdaderamente en servicio del prójimo o contribuyan a su salvación, si yo los he vaciado de sentido?

La Confianza en Dios proviene, por supuesto de la Virtud Teologal de la Fe, y no aplica, no se vive en el Reino de los Cielos, pues los salvados no necesitan ya tener fe, porque ven cara a cara a Dios.

Tampoco se requiere en el cielo la virtud teologal de la esperanza, porque de ella solo necesitamos los que peregrinamos aún en esta tierra.

En el Cielo solo prevalece la Caridad, que ha sido entendida por la Santa Madre Iglesia como sinónimo de -Amor- por lo tanto, la práctica de la Confianza, de la que venimos hablando, si no está fundada, sustentada en la Caridad, sustentada en el Amor a Dios, no puede ser real. “La confianza en Dios es una disposición que se manifiesta en el amor; debe crecer con el tiempo” (Catecismo 1818).

“La fe es un acto de confianza que se dirige a Dios, quien se revela en Jesucristo. Creer en Dios implica abrirse a su amor y permanecer en él” (Catecismo 150).

La fe no consiste en esperar que Dios me resuelva todo lo que yo quiero, no implica que Dios me conceda una vida a mi gusto.

La Confianza, como decíamos es un abandono a la Voluntad Divina. Y si nos quedan dudas preguntémonos ¿En que consistió el primer pecado sino en preferir la propia Voluntad en lugar de la de Dios?

Confiar es, por tanto, no solo un ejercicio del alma, que se adiestra para aprender que Aquel que nos hizo, no solo quiere lo mejor para nosotros, también: “Quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad” (2Tim 2,4). Se goza en nuestra confianza, porque ella es para Dios, una respuesta que es capaz de sanar Su Corazón sediento de amor, sediento de nuestro amor.

Y Dios nos ha dado en toda la historia motivos para confiar:

Creó al ser humano / aunque luego el ser humano pecó.

Después del pecado / Dios le promete un Salvador.

La humanidad se enemistó con Dios, y por la imposibilidad del hombre de resarcir el daño hecho, la amistad rota / Dios Hijo se encarna para pagar la deuda con Nuestro Padre Dios.

Nuestro Divino Redentor retorna a la Gloria después de haber muerto y Resucitado / pero no nos deja solos:

- Nos promete al Espíritu Santo ,

- Nos dá a Su Madre,

- Nos da a la Iglesia.

MOTIVOS HAY DE SOBRA PARA PONER EN DIOS NUESTRA CONFIANZA.

Pero decíamos que no solo en la Historia de la Salvación nos ha dado motivos para confiar en Él…

¿Acaso no ha estado presente en la vida de cada uno? No nos ofrece una palabra, un consuelo, una ayuda cuando no lo encontramos.

Que ciegos seríamos si no alcanzamos a ver como cada día la Providencia Divina pone a nuestro alcance aquello que necesitamos para vivir, para seguir… “Un aspecto fundamental de la oración cristiana es la confianza en la providencia de Dios, que proporciona todo lo que necesitamos”(Catecismo 2620).

¿Cómo podríamos no confiar?

Y como en el caso de Galileo Galilei: “…Sin embargo, se mueve” es decir, volviendo al tema sobre el que estamos reflexionando: -Sin embargo desconfiamos-, nos abatimos, nos entristecemos, nos preocupamos, nos estresamos, nos deprimimos…

¿Y nos decimos hombres y mujeres de fe?

¡Cuán grande será el dolor que provocamos al Sagrado Corazón de Jesús, que arde en amor hacia los hombres, cuando no confiamos en Él!

¡Que doloroso será para Nuestro Señor, que nuestros labios digan: Jesús en Ti Confío, y vivamos incluso con más angustias que los que no tienen fe!

¿Quisiéramos responder al Amor que nos manifiesta el Corazón del Señor?

¿Habrá cristianos que movidos por un sincero amor hacia Nuestro Señor quisieran retirar una a una las espinas que clavamos en su Corazón por nuestra falta de confianza en Su Providencia?

O más directamente dicho: ¿Tu quieres dejar de lastimar al Señor con tu desconfianza en Él?

Entonces ¡Hagamos cada día un acto de fe! ¡Abandonémonos cada día en sus Divinas Manos! Y como prueba de verdadera confianza en Dios, vivamos conservando la paz, conservando la alegría.

¿No está el mundo tan lleno de dolor y de amargura como para que los cristianos católicos andemos por el mundo como condenados a muerte?

Entonces Levántate tu que duermes, y Cristo te alumbrará (Ef 5,14).

Levantémonos de la postración en la que nos tiene la angustia y la desconfianza.

Y si acaso no surge de nosotros una verdadera expresión de fe en Dios, podemos valernos de oraciones ya estructuradas, no solo del Credo, sino también de otras oraciones autorizadas por la Iglesia que alimentan la piedad popular, o podemos valernos de las expresiones, las palabras utilizadas por los santos como expresión de su fe y de su abandono en Dios, pero, más que todos estos actos hechos para reforzar nuestra confianza en Dios, INCLUSO SI NO SOMOS CAPACES DE LLENAR DE VERDAD CADA PALABRA QUE REZAMOS, SI NOS CUESTA CONFIAR PORQUE NUESTRO ENTORNO ES ADVERSO, El Señor no nos pide desde que comencemos a seguirlo que poseamos la fe de Abraham, LO QUE PIDE ES HUMILDAD Y DISPOSICIÓN DEL CORAZÓN…

«Se te ha enseñado, hombre, lo que es bueno y lo que el Señor exige de ti: tan solo (Miq 6,8)

El Señor lo que pide es la disposición de tu corazón, Él quiere que tú y yo nos dispongamos a confiar.

Y así como Dios no cuenta las batallas ganadas en la lucha por adquirir la virtud, lo que vale para Él es nuestra disposición para seguir luchando, para no dejarnos vencer.

Así también, en cuanto a la Confianza en Dios, puede que no seamos un verdadero ejemplo de fe para los demás, un testimonio de como se vive el abandono a la Divina Providencia, pero si estamos dispuestos a aprender a confiar en Dios, si nuestras oraciones, si las frases que repetimos no son una expresión de una realidad, al menos expresémoselas al Señor a manera de promesa, y repitámoslas diariamente, hasta que nuestra mente y nuestro corazón se convenzan de que podemos y debemos confiar en Dios. Repitámoslas hoy, mañana y hasta el fin de nuestros días ¡Sagrado Corazón de Jesús, en Vos Confío!  

Fortalece Tu Señor, nuestra débil voluntad, aumenta Señor nuestra pequeña fe, y que, aún de nosotros, pequeños y pusilánimes, tu llegues a obtener para el mundo, testigos de que Tu sigues actuando en los corazones que quieren confiar en Ti.

SSMR Hna. Elvia Marina Morales Flores


sábado, 4 de julio de 2026

CISMA EN LA IGLESIA

 



Antes que hablar del Cisma en sí mismo, es necesario conocer los conceptos básicos que sustentan la Fe Católica y la Vida de la Iglesia.
 
Para comenzar:
¿QUE ES LA IGLESIA CATÓLICA?
La Iglesia Católica se define como la comunidad de creyentes que sigue a Jesucristo y se considera el Cuerpo de Cristo en la tierra.
 
Está Iglesia tiene ciertas CARACTERÍSTICAS:
* La Iglesia es una, santa, católica y apostólica, como se expresa en el Credo.
* Es liderada por el Papa, quien es el sucesor de San Pedro.
* Su misión además de evangelizar, administrar los sacramentos, es principalmente guiar a los fieles hacia la salvación.
* Para cumplir su función, La Iglesia no se inventa reglas, ni toma decisiones arbitrarias basadas en ideas personales que varían según el tiempo y las situaciones sociales SU ACTUAR TIENE FUNDAMENTO BÍBLICO, Y FUNDAMENTO EN LA TRADICION, lo que significa que basa su actuar en las enseñanzas y mandatos de Nuestro Señor Jesucristo.
 
UNIDAD DE LA IGLESIA:
Cuando decimos que la Iglesia es UNA, nos referimos a varios aspectos fundamentales de su identidad y misión:
 
1. UNIDAD EN LA FE:
   * La Iglesia tiene una única fe, expresada en el Credo. Todos los fieles comparten la misma fe en Jesucristo y en los sacramentos.
 
2. UNIDAD EN TORNO A CRISTO
   * La Iglesia es considerada el Cuerpo de Cristo, donde todos los miembros están unidos a Él como la cabeza  (Ef 1, 22-23). Esto implica que, aunque hay diversidad de dones y funciones, todos contribuyen a la unidad de la Iglesia.
 
3. ESTRUCTURA JERÁRQUICA
Si reconocemos que la Iglesia no nace por voluntad del hombre, sino que es Dios quien la forma, quien hace que surja, entenderemos que fue Dios quien determina como quiere que la Iglesia sea, y sabemos que Dios establece una Iglesia Jerárquicamente constituida. No quiso hacer un grupo igualitario, de estructura horizontal, sin autoridad, o incluso un grupo democrático, aunque este concepto suene muy popular. NO ES LO QUE DIOS QUISO,  Dios hizo una Iglesia jerárquica.
 
* La unidad, justamente se manifiesta en la estructura jerárquica de la Iglesia, donde el Papa, como sucesor de San Pedro, es el símbolo de esa unidad (Mt 16, 18).
 
4. COMUNIDAD DE FIELES:
   * La Iglesia es una comunidad de creyentes, donde todos están llamados a vivir en el amor primero a Dios y luego al prójimo para que así lleguen a ser un reflejo de la comunidad divina de la Trinidad.
 
5. MISION DE EVANGELIZACIÓN:
Dado que la Verdad es por si misma difusiva:
"No podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído" (1Jn 1,3)
"Si ustedes se callarán, las piedras hablarían". (Lc 19,40)
"Entonces vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y yo estoy con ustedes hasta el fin del mundo". (Mt 28, 19-20).
* La unidad tiene también como propósito la evangelización, llevando el mensaje de Cristo a todos los rincones del mundo, promoviendo la paz y la unidad en la Verdad.
 
Esta unidad no significa uniformidad, al contrario, se respeta la diversidad de culturas y tradiciones de cada pueblo y nación, desechando solo aquello que agrede al hombre mismo y va contra la Voluntad de Dios, Salvo esas cuestiones, se promueve hacer converger al mundo dentro de la única fe, revelada por Nuestro Señor Jesucristo.
 
Entrando en materia, veamos lo que es y las repercusiones de un Cisma.
 
QUE ES UN CISMA.
Un cisma es una división o separación dentro de la Iglesia, donde un grupo de fieles se aparta de la comunión con el líder legítimo de la Iglesia, generalmente el Papa.
Un Cisma ataca fundamentalmente la Unidad de la Iglesia.
 
ELEMENTOS DE UN CISMA:
No necesariamente tiene como causa y origen una herejía, sino más bien se basa en el rechazo de la Autoridad de la Iglesia.
 
Se distingue de la herejía en que ésta implica la negación de partes fundamentales de la fe, en cambio, el cisma se enfoca más en el rechazo a la autoridad y en el rechazo a la comunión con la Iglesia visible.
 
El cisma provoca la fragmentación de la comunidad cristiana, debilitando su testimonio ante el mundo y poniendo en riesgo la salvación de aquellos que se separan.
 
EJEMPLOS HISTÓRICOS:
   * Ejemplos de cismas incluyen el Cisma de Oriente y Occidente en el 1054, que separó a la Iglesia Católica de la Iglesia Ortodoxa Oriental.
 
El cisma es considerado un pecado grave en la doctrina católica y los fieles están llamados a buscar la unidad y la reconciliación, pues si perseveran en su actitud errónea, quedan excluidos de la Iglesia, como familia de Dios, y por supuesto quedan también excluidos de la posibilidad de la salvación, por el rechazo expreso de la Voluntad positiva de Dios que con está acción contradicen voluntariamente, para hacer valer sus argumentos, por encima de los de Dios.
 
EL CISMA ES UNA HERIDA PARA LA IGLESIA
Porque provoca ruptura, siembra confusión, es un antitestimonio para el mundo, y, sin embargo, el Papa no puede dejar de actuar (por medio de la excomunión) contra quienes perseveran en el error, porque su omisión sería un signo claro de que no estaría cumpliendo su Misión de Tutelar a los fieles y a la misma fé de la Iglesia. “Os ruego, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa y que no haya entre vosotros divisiones”_ (1 Cor 1, 10).


SSMR Hna. Elvia Marina Morales Flores






lunes, 15 de junio de 2026

ÉL NOS AMÓ

 

Amas a todos los seres, y no odias nada de lo que hiciste, pues si odiaras algo, no lo habrías creado (Sab.11,24).

¿Quién es digno del Amor de Dios? Aunque no haya un solo ser humano que lo sea, sin embargo, Dios ha querido amar a su creatura, el ser humano:

No porque lo merezcamos, no nos ama porque seamos dignos, porque seamos santos “No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores…” (Marcos 2, 17)

Es Su Corazón Misericordioso el que, compadeciéndose de nuestras miserias se digna amarnos.


Ese es el amor con el que Dios nos ama, así es como se puede entender el Sagrado Corazón de Jesús: Como una puerta abierta que nos invita a habitar en Él.

Si sabemos que le concedió Nuestro Señor a Juan, su discípulo más amado reposar sobre su pecho, esta es una altísima dignación, un grandísimo honor que le concedió a este discípulo suyo, pero, lo que a nosotros se nos recuerda en este mes de Junio, dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, es que El Señor no solo quiere que como su discípulo amado, reposemos sobre su pecho, Él quiere introducirnos en el por la puerta abierta que es su costado herido.

Dios, siendo Dios creador de todo lo que existe, omnipotente y eterno, todopoderoso ¿Acaso no tendría el poder para cerrar sus heridas? ¿No podría haberlas cicatrizado siquiera y aparecer solo con las cicatrices?

Claramente si podía, pero NO QUISO. No solo no quiso aparecer con las cicatrices, sino más aún, quiso permanecer con las heridas, y las heridas abiertas, especialmente la de su costado, aquella por la cual se puede acceder directamente a su corazón.

…Y todo esto ¡Por Amor!

No es algo que podamos solo ver hoy, quienes a la distancia contemplamos la Pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo, es algo que Él a lo largo de la historia, ha querido mostrar a su Iglesia, y ha quedado asentado también en Su Magisterio (Enciclica Haurietis Aquas – Sacareis agua con gozo… Pío XII, 1956) es algo que ha mostrado a lo largo de la historia a sus amigos fieles, a los santos, pero también es algo que quiere mostrarnos a nosotros HOY, una idea en la cual quiere que nos detengamos a reflexionar en que “El nos amó” (Dilexit Nos Encíclica del Papa Francisco del 24 de Octubre de 2024) pero no quiere ser solo motivo de recuerdo, e incluso no se conforma con que sea sólo un motivo de reflexión:

-Quiere ser vida en nosotros-  quiere actualizar ese amor en nuestros corazones, quiere hacerlo presente en nuestras vidas, en nuestro entorno, en nuestro mundo, pero no solo para estar en la mente de todos, no solo para que todos sepan que pueden acudir a la fuente del amor, no solo para que conozcamos que somos amados por Dios y saciemos en Él nuestra sed de amor.

Él, que posee después de Su Encarnación un corazón humano, es también capaz de sentir, y por supuesto que siente, siente el amor, pero también siente el desprecio, siente la indiferencia, y eso hiere a Ese Corazón que tanto ha amado a los hombres.

Si yo lo sé, si lo entiendo, si conozco esta verdad ¿Qué voy a hacer en consecuencia? ¿Seguiré mi vida como si ignorara esta verdad? Sabiendo que el Dios Eterno, el Creador de todo lo que existe ¡Tiene sed de mi amor! ¿Seguiré yo indiferente, clavándole las espinas de mi desprecio, dándole la espalda cuando Él me ofrece su pecho abierto?

Si por mi indiferencia he sido la causa de los dolores y sufrimientos de Tu Sacratísimo Corazón, Señor, concédeme la Gracia de cambiar este, corazón de piedra, por un corazón de carne, capaz de amarte, capaz de responder con amor a Tanto Amor.

Que todo aquél que sea capaz de agradecer Tu Divino Amor se disponga también a que Tu cambies su corazón de piedra por un corazón de carne (Ezequiel 11, 19).

Te rogamos Señor que tu Gracia siga actuando especialmente en esta humanidad que permanece indiferente a Ti, y que Tu Divino Corazón no se canse aún de amar y sea capaz de seguir recibiendo y perdonando a quienes se acerquen a Él.

Que Tu Santísima Madre, de quien recibiste tu Corazón humano, interceda por quienes reflexionamos en estas verdades y estamos dispuestos a recibirlas en nuestros corazones.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, Amén.

SSMR Hna. Elvia Marina Morales Flores

lunes, 2 de junio de 2014

LAS PALABRAS...SE LAS LLEVA EL VIENTO



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Con el Bautismo somos incluidos en la comunidad de salvación... pero esta filiación como hijos de Dios requiere lucha y esfuerzo constante para mantenerse ya que la fe que se requiere para el Bautismo no es una fe perfecta y madura, sino un comienzo que está llamado a desarrollarse (Cat #1253)


La fe debe crecer después del Bautismo (Cat #1254)...pero la Gracia santificante que se nos otorga en este Sacramento se pierde al cometer el primer pecado mortal...y mientras no nos acerquemos a la reconciliación verdaderamente arrepentidos dejamos de ser hijos de Dios, pasando el título de cristianos a una sola etiqueta y verdaderamente no existe una fe.

Esta etiqueta es resultado de una fe vacía, que nos hace pensar que sigue existiendo una relación sincera y viva con Dios...pero esto es totalmente falso. 


Es imposible agradar a Dios en estas circunstancias..."pues el que se acerca a Dios ha de creer que existe y que recompensa a los que le buscan" (Heb 11,6) y esto se cumple solamente haciendo la voluntad de Dios. 

Así que, estando en pecado, son solo palabras las que salen de nuestra boca para decirnos cristianos, para hablar de un dios creado por nosotros mismos...pues es una sola la fe, un solo dios, y una sola su voluntad, cualquier cosa distinta a esto, son palabras que se las lleva el viento.

Norma Adelina Larios Quijada




¿PORQUE SE CELEBRA A LA VIRGEN DOLOROSA?

El mes de Septiembre, el centro de la Liturgia es la Virgen Dolorosa y la Exaltación de la Santa Cruz, y la Iglesia no los considera solo po...