EL INMACULADO CORAZÓN DE MARIA Y YO
Desde hace casi cuatrocientos años, en la Iglesia se celebra al Inmaculado Corazón de María el mes de Agosto, incluso antes de las revelaciones del Sagrado Corazón de Jesús hechas a Santa Margarita María de Alacoque, o incluso antes de las apariciones de la Virgen de Fátima donde Ella misma pide al mundo que repare por las heridas a su Inmaculado Corazón provocadas por los pecados cometidos contra Su Divino Hijo.
Podríamos pensar que estas son de las bellas historias que contaban hace tiempo las madres o las abuelas, pero que nada tienen que ver contigo y conmigo hoy. Veamos porque esto no es así.
El día 15 de Agosto nos
alegramos con la Fiesta de la Asunción de la Santísima Virgen María, que es la
concretización de La Obra Redentora de Nuestro Señor Jesucristo, no una
ilusión, no un mito, como algunos dicen, sino una realidad, donde Ella,
habiendo recibido de Dios la creación, respondió a su llamada y permaneció
durante toda su vida en presencia de Dios, actuando siempre según Su Voluntad y
alcanzando así, por la Gracia recibida de Dios, la perfección en esta tierra, y
por tanto mereció, al final de su vida, gozar de la presencia de Dios en el
cielo, en cuerpo y alma, pues ella jamás estuvo sometida al demonio por el
pecado, incluso fue librada por Dios del pecado original con el que nacemos el
resto de los seres humanos.
Y, ya que en la antigua liturgia, las fiestas grandes duraban 8 días (una "octava"). Por eso, colocar la fiesta de la Coronación de la Santísima Virgen el 22 de Agosto cerraba con broche de oro los festejos de su glorificación celestial (Santa María Reina).
Y, ya que en la antigua liturgia, las fiestas grandes duraban 8 días (una "octava"). Por eso, colocar la fiesta de la Coronación de la Santísima Virgen el 22 de Agosto cerraba con broche de oro los festejos de su glorificación celestial (Santa María Reina).
En el año 1969, tras una reforma en el calendario de la Iglesia (el Calendario Romano), se decidió cambiar la fiesta litúrgica oficial a los meses de mayo o junio (el sábado siguiente al Sagrado Corazón de Jesús) para que ambos Corazones estuvieran unidos. Sin embargo, la tradición popular arraigó tanto que agosto se quedó para siempre como el mes del Inmaculado Corazón.
Pero ¿Por qué hablar del Inmaculado Corazón de la Santísima Virgen María?
Una respuesta corta podría ser: Porque estaríamos hablando del Corazón de la Llena de Gracia. Y ella lo es, no solo para ella misma, sino también para enriquecernos con su intercesión.
Dios no envió a sus ángeles hacia muchas creaturas para proclamarles como llenas de Gracia, no hizo eso, sino solo con la Santísima Virgen María.
Por tanto, desde el punto de vista teológico, la Iglesia no adora al corazón de María como si fuera Dios, sino que lo venera como el símbolo más puro de su amor humano y divino.
La Sagrada Escritura nos dice:
- En el Evangelio de San Lucas: "María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón" (Lucas 2,19) y "Su madre guardaba todas estas cosas en su corazón" (Lucas 2,51).
En el Misterio de la Asunción podemos ver que su corazón físico también fue glorificado, es decir, elevado hacia la Gloria. Por ello, dedicarle el mes completo en Agosto, subraya que el amor de María no se quedó en el pasado, sino que sigue vivo y latiendo por la humanidad desde el cielo.
San Juan Eudes explicaba que el Corazón de María es la fuente y el principio de todas las virtudes que la adornan. Es el modelo perfecto de cómo un ser humano debe unirse a la voluntad de Dios (su famoso "Sí" en la Anunciación).
Entonces podemos decir que esta celebración nació y se mantiene, porque agosto celebra la victoria de María en el cielo, recordándonos que su amor maternal permanece intacto y nos guía directamente hacia Jesucristo, y que Él, habiendo vencido a la muerte, nos ha abierto las posibilidades de subir al Cielo, donde Él está.
Con todo y estos datos, con las razones bíblicas y teológicas, podríamos pensar que estas son solo devociones que pueden seguirse o no.
La misma Santísima Virgen, en Fátima, durante la Segunda Guerra Mundial, por medio de los mensajes que comunicó en sus apariciones, pidió la devoción a su Inmaculado Corazón.
Y esto, no para agregar al católico más deberes, no con el fin de sumar más mandamientos, sino como auxilios especiales que Dios pone al alcance de la humanidad, en medio de la actual situación del mundo:
- La normalización del pecado,
- La indiferencia hacia Dios,
- El olvido de los valores humanos fundamentales, etc.
Incluso contemplando también
la realidad de nuestra Santa Madre la Iglesia Católica:
Donde los católicos nos hemos vuelto blandengues, cobardes, apáticos, pusilánimes e ignorantes.
Nada de esto pasa desapercibido a los ojos de Dios, y, precisamente por estas razones, entre otras, Dios ha permitido a la Santísima Virgen que se haga presente en medio de nosotros por sus apariciones.
Pero, insisto, esto no es solo algo que debemos contemplar admirados, sino algo de lo que PODEMOS PARTICIPAR ACTIVAMENTE.
Podríamos preguntarnos ¿Qué puedo hacer yo frente a esto?
Y quizás muchos piensen que no es posible hacer nada, que cada uno somos demasiado débiles, pequeños e insignificantes frente a estas realidades del mundo y de la Iglesia, pero es un hecho que SI PODEMOS Y DEBEMOS HACER ALGO.
Y no estoy hablando de grandes revoluciones, de manifestaciones públicas, o de reclamos o exigencias a las autoridades. Cuando esto sea necesario, según lo reclame nuestra realidad, esto tendrá que hacerse, pero en lo cotidiano, tu y yo podemos actuar concreta y constantemente para oponernos a los ambientes contrarios a Dios. Tu vida y la mía pueden ser una expresión de amor a Dios frente a un mundo que lo odia, pueden Hacerlo presente, en un mundo que es indiferente a Él. Mi pequeño, débil y pobre amor puede darle consuelo al Inmaculado Corazón de María que sufre por tantas ofensas que a diario se hacen a su Divino Hijo.
Yo, viviendo en Gracia, procurando no solo no ofender a Dios, sino también trabajar para Su Gloria haciéndolo presente en medio del mundo, por débil y pequeño que sea frente a las realidades tan adversas y tan aplastantes, algo puedo hacer, desde mi entorno, desde mi “pequeña parcela” para que en ella Reine Cristo y la Santísima Virgen.
Y ese solo acto hará que una persona menos se deje llevar por el mundo y sus criterios, para unirse a Cristo y llevarlo a los demás.
Recordando que si quiero realizar esta empresa, no voy solo, me acompaña la Gracia de Dios, la intercesión de la Santísima Virgen, los ángeles y los santos, y con todos ellos puedo vencer y reclamar para Cristo el dominio de este mundo que se ha rendido frente a satanás y sus aliados
El Inmaculado Corazón de la Santísima Virgen necesita quien le ofrezca desagravios por sus propios pecados y por los pecados del mundo entero.
Ella, a cambio, no solo permanecerá con nosotros, para que podamos superar toda prueba y tentación, sino que nos introducirá a su Inmaculado Corazón para que aprendamos a amar a Dios y para que seamos semejantes a Él en esta vida y podamos después unirnos a Él en el Cielo.
SSMR Hna. Elvia Marina Morales Flores

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